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Entrevista a profesor de la UM sobre políticas ambientales

*Publicado originalmente en El Observador el 12 de marzo de 2018 por Belén Danza.

Los asuntos del medio ambiente suelen estar cada vez más presentes a la hora de tomar decisiones desde el consumidor hasta la inversión. A su vez, de a poco los países comienzan a implementar y exigir políticas ambientales. De hecho, hoy una rama de la economía se dedica a estudiar el impacto ambiental. Para abordar esta temática El Observador entrevistó al doctor en economía ambiental por la Universidad de Massachusetts Amherst y profesor en la Universidad de Montevideo, Marcelo Caffera, para que brindara su punto de vista sobre políticas ambientales que lleva adelante Uruguay y lo que aún falta por hacer para avanzar en esta materia.

¿Cómo se puede definir a la economía ambiental?

La economía ambiental se centra en asignar los recursos que son escasos para diferentes usos que son competitivos entre sí. Los recursos naturales cumplen esa definición. Por ejemplo, un río puede ser utilizado para generar energía eléctrica, pescar, disposición de residuos, saneamiento, entre otros. Todos estos son posibles usos de un río que son competitivos entre sí. Una de las preguntas que la economía busca responder es cuánto asignarle a ese río cada uno de los usos. Eso significa valorar los recursos naturales y la calidad ambiental.

El mundo, ¿toma en cuenta la política ambiental a la hora de actuar?

Sí, cada vez más. Pero, a veces lo que pasa es que los políticos buscan maximizar votos y querer la reelección, entonces no se tiene muy en cuenta. Lo que se necesita es que los votantes demanden calidad ambiental para que lo hagan los políticos. Por ejemplo, como la demanda sobre seguridad. Cuando la gente quiere que se resuelva, se resuelve; no sé si de la mejor manera, pero se hace. Entonces, si el hacedor de política no percibe que es un problema importante y un problema para la gente, es más probable que pierda votos a que gane poniendo un impuesto a la bolsa de nylon, no lo va a poner.

¿Cuáles son los países donde la política ambiental es primordial o importante?

Es difícil decir uno. Por ejemplo, Estados Unidos aparece como el malo de la película porque el consumo es muy grande, las emisiones de gas de efecto invernadero son muy grandes. Pero en política ambiental al interior, no precisamente ahora, Estados Unidos fue líder histórico, tanto para Europa como para el resto del mundo.

¿Cómo se encuentra Uruguay en materia de política ambiental?

Uruguay ha avanzado mucho en estos años. En la cantidad de leyes, en regulaciones y específicamente en economía ambiental. Se avanzó en la visión de que el problema ambiental es un problema de incentivos económicos, cuando hace unos años no existía. Se es muy consciente de eso y se está pensando en nuevas regulaciones que incluyan el sentido económico como algo natural.

¿Qué medidas se debería implementar en Uruguay que todavía no existen?

Por lo general vamos medio lento en las implementaciones a nivel general. No es que este faltando algo puntual, si falta regulación de aire que no hay. Pero me parece que es más un tema de voluntad política y velocidad. Hay que resolver la calidad del agua. Se está trabajando mucho en Santa Lucía, por obvias razones; en otros lugares no tanto. Me parece que en ese ejemplo hubo mucha presión de la gente que vio amenazado un recurso sensible que era el agua que salía de sus canillas, no de un arroyo perdido.

Respecto a UPM, ¿hay un costo- beneficio de lo que se da, lo que se pierde a nivel de naturaleza y lo que se gana?

Creo que falta valoración económica. UPM es un caso específico. Hubiera informado a la discusión, al presidente, o al Poder Ejecutivo, saber cuáles son los costos y beneficios de esto. Ello hubiera permitido informar a la población de que los beneficios son mayores que los costos, aun teniendo en cuenta los costos ambientales. Los costos ambientales se tienen en cuenta, pero no a nivel de sacar las cuentas, no se estiman. No sé con qué criterio, me refiero al criterio político, sabemos que está este costo, no lo calculamos.

¿Cree que el gobierno toma acciones necesarias en el agro en el cómo se trabaja la tierra, posibles crisis a causa de sequías, entre otros, para prevenir una repercusión en la economía?

Con respecto a la tierra sí. El gobierno implementó planes de usos y manejo del suelo hace tres o cuatro años. No puedo decir que no está haciendo nada con respecto a la erosión del suelo, lo cual puede llegar a ser un problema grande, sobre todo a partir de los episodios de agua, porque la erosión repercute en la calidad del agua. Con respecto a la contaminación no puntual, que es el drenaje, fuera de la cuenca del Santa Lucía no se está haciendo mucho. No hay límites en el uso de plaguicidas. El gobierno podría, por ejemplo, hacer los subsidios que le da al agro condicionales al cumplimiento de metas ambientales y fuera de la cuenta de Santa Lucía, pero no lo está haciendo. Pero en realidad el enfoque hacia el agro es más productivo qué ambiental.

Respecto a los incentivos económicos que buscan reducir el impacto ambiental, por ejemplo la reducción de bolsas plásticas, ¿cómo ve la medida?

Un economista ambiental va a decir que eso es bueno. Los economistas pensamos que el problema del medio ambiente es un problema de precio relativo, es demasiado barato contaminar por eso hay contaminación. Si hay muchas bolsas de plástico tiradas, lo que te va a decir un economista es que por ahí las bolsas son muy baratas. Seguramente no estén bien estructurados los incentivos para la disposición final de las bolsas. Me parece que este tipo de cosas son el camino a seguir. Lo ideal sería generar más que un impuesto a la basura, un esquema de depósitos y reembolso. La disposición final de residuos es difícil de fiscalizar, que es una cosa que se podría criticar al proyecto de ley, si vos generas un impuesto a la disposición final estas generando incentivos para la disposición informal, entonces hay que tener cuidado con la disposición fiscal. Por eso, me parece más efectivo los esquemas de depósitos y reembolsos.

Otro ejemplo podría ser los envases, si estos costaran $ 100 no estarían tirados en la calle. Capaz que no es tan rentable, pero la opción es tenerlos tirados y capaz que los costos que generan los envases tirados que obstruyen el saneamiento, hacen feos los arroyos, fea la ciudad, todo eso valorado es menos que el sistema de juntarlos, pero en realidad no está hecho el cálculo, pero estaríamos todos de acuerdo que estaría bueno no verlos. De todas maneras, no digo que estas ideas sean la solución mágica porque no lo es, es el aporte de los economistas. En algunos casos la fiscalización de eso es muy cara y es mejor prohibir, por ejemplo, que en la economía no está muy bien vista. Pero si bien no lo vendo como solución mágica me parece que sí aporta y tiene que ser parte del esquema de la política ambiental. En eso ha habido muchos avances estos años.

Hace 10 o 15 años nadie sabía en la Dinama de qué se hablaba cuando se hablaba de incentivos económicos para el medio ambiente y hoy es una herramienta en cualquier nuevo tema de regulación, esquema, decreto que se hace. Podrán decir que a veces es
para recaudar, pero el objetivo de los impuestos de la contaminación no es recaudar sino disminuir la contaminación y en eso se ha avanzado.





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